Sergei Rachmaninov, el último de los compositores románticos, tuvo que abandonar casi por completo la creación de obras musicales debido a los fuertes dolores que le ocasionaba su neuralgia del trigémino. Las molestias le impedían componer pero, paradójicamente, le instaban a realizar conciertos, porque en escena las molestias se aliviaban."Mi salud está así así. Sólo la neuralgia me atormenta. Y cuanto más cansado estoy, más fuerte es el dolor y más a menudo aparece", comentaba este polifacético músico ruso (fue pianista, director de orquesta y compositor).


