Cuando cantamos, bailamos o escuchamos música asociada a ciertas actividades podemos estar transmitiendo ciertos roles sexuales. Educar desde la diferencia y para la igualdad es uno de los objetivos que la educación musical se debe plantear.
Una de las dimensiones que posee la música es la de transmisión de estereotipos de género. Canciones en las que se identifica a cada sexo con una función social o bailes en los que se asumen roles asociados a hombres o mujeres nos lo demuestran.


